viernes, 27 de diciembre de 2013

¡¡ Gracias !!

Sentarse a volver a escribir es complicado, demasiadas ideas desordenadas que raramente encuentran la frase para poder expresar lo que siento u opino. Un caos mental que finalmente me lleva a desistir de retomar la actividad que en su día empece. Escribir para mi y aquellos a los que les diera la gana gastar parte de su tiempo en leer mis enrevesados pensamientos, que extrañamente consiguen aportar algo más que letras unidas, formando palabras alborotadas en un texto carente de significado para la gran mayoría.

Pero así soy yo, me duermo pensando y despierto con nuevos pensamientos. Las malas noticias que vemos a diario solo consiguen enardecer mi sistema neuronal y mientras mi cerebro no para ni un solo instante, olvido continuamente cual fue mi anterior vislumbramiento; ese que lo solucionaba todo, como si hubiera resuelto la ecuación del movimiento perpetuo.

De nuevo una vez más otro titular me devuelve a la realidad más absoluta, la de los 5 millones de parados, la de una sanidad moribunda que amenaza con dar su último aliento, la de un sistema judicial que cobra al indefenso y absuelve por linaje y dinero, la realidad que disfruta con una educación lastrada y sin rumbo fijo; así podría seguir horas, enumerando cada uno de los derechos que nos han cercenado con su fusta, la misma que llevaban los terratenientes a principio de siglo, la misma que nos devuelve de nuevo a aquella época.

Nos hemos convertido en la sociedad de dar las gracias, ¿gracias por qué?. Porque según cuentan los que manejan la fusta, podrías estar peor; es solo gracias a ellos que aún te mantienes flotando en el fango, les divierte verte sufrir mientras ellos gozan de riquezas, opulencias y demás exuberancias. Y por supuesto no intentes levantarte, solo conseguirás que te marquen la cara con su bota entretanto aprietan su pierna contra tu rostro para hundirte más adentro.

Y es repasando estas líneas cuando deduzco el por qué deje de escribir. Se me enturbia la razón y vuelve a mi ser la cólera. Pero deben ser cosas mías, no creo que cincuenta millones de españoles tengan esta desazón en el interior, no puede ser que de tener este sentimiento aún no hayan ardido los cimientos de nuestra nación; la que nos protege, la que nos cuida, la que nos educa, la que sufre con cada caso de desahucio, con cada familia rota, con cada lágrima derramada.

Por mi parte, les seguiré dando las gracias; gracias por despertarme, por hacerme ver que “nuestra” se convierte en “su” a golpe de fusta, por darme una excusa para poder morder su bota si se arrima a mí rostro, por desenmascarar esta sociedad podrida, llena de engaños y mentiras. Gracias en definitiva por alentarme a defenderme de mi propia nación, de “su” nación; la que yo considero mía, no ataca, no muerde, no lastima, tan solo me ayuda.

Saludos sensatos.