Se hace raro hoy en día
ver como un pueblo se levanta contra su gobierno, sea este
democrático o dictatorial, porque ya esta cansado de tejemanejes
internos, corrupción y sobre todo perdida de libertad. Llama más
aún la atención cuando sucede en países como Túnez y Egipto,
donde el arraigo religioso de la nación hace casi obligatorio el
tragar con sistemas cerrados donde las falsas libertades comunes en
occidente se vuelven allí en hechos paradigmaticos.