domingo, 16 de enero de 2011

Agreden al consejero de cultura de murcia

Cuando suceden cosas como esta, en la que un consejero de cultura sufre una agresión de este nivel; la gente se echa las manos a la cabeza pero en ningún momento se para a pensar porque suceden las cosas y más en los tiempos que corren, cuando las acciones de los políticos son sufridas posteriormente por los sueldos de la gente.

No quiero decir ni mucho menos que alabe las formas en las que han protestado los ciudadanos murcianos y digo ciudadanos porque considero que aunque hayan sido tres los que han golpeado, posiblemente sea el empuje de los murcianos lo que ha movido los brazos de estos señores.

Pero es cierto que cuando el derroche de un consejero, entre otros, lleva a recortes que afectan gravemente a los derechos, a las condiciones laborales y a las retribuciones de todos los empleados públicos de la Administración Regional y que va a suponer el despido de más de 2000 trabajadores; es normal que la gente se eche a la calle, ni una, ni dos, ni tres, sino seis veces, pero cuando ni aún así te hacen caso y algunas familias se ven con una mano delante y la otra detrás, pues sucede esto, que alguien sufre las consecuencias de sus actos.

Es cierto que viviendo en una “democracia” como la nuestra donde la voz del pueblo no es atendida de la manera que se merece, con un país legislado por leyes que absuelven a nuestros políticos corruptos pero condenan a los que roban para comer, todavía se presupone que el pueblo no va a hacer bueno el concepto de ojo por ojo y diente por diente que aplicaba la ley del talión, ni tampoco aquello de la guillotina de Luis XVI.

Lo que pasa es que a lo mejor la gente está empezando a despertar de su letargo, su cerebro comienza a encadenar una idea tras otra y comienza a entender que no es bueno que siempre paguen los mismos, que consideran que ya vale de tragar mentiras o calladas como respuesta. Y algunos han optado por mandar un mensaje de otro modo más contundente, que se entienda que la gente no aguanta más soberbia política.

Quizá terminen pagando estos tres por el acto que otros muchos pensaron, pero también quizá esto sirva de aviso a navegantes y muchos politicuchos se vean reflejados en la piel de Pedro Alberto Cruz y ante la posibilidad de ser pagados con la misma moneda de cambio, se piensen muy mucho sus políticas. Y no por ello abogo por un país gobernada por las ideas del miedo si no más bien todo lo contrario, apelo por uno donde nuestros dirigentes gobiernen con ideas sensatas, donde no tengan ningunas duda que lo que hacen sea lo correcto y de esta manera no teman acciones de este tipo.

Quiero no obstante reiterar que no apoyo la violencia, pero si tu hijo no hace caso primero le hablas y si sigue sin obedecer le das un cachete, esta claro que nuestros políticos hacen caso omiso a lo primero, por eso los murcianos le dieron un cachete.