jueves, 6 de enero de 2011

Ley anti tabaco

“Denuncias, inspecciones y hasta una agresión por la ley del tabaco” rezan algunos periódicos en sus titulares, mostrándonos la nueva realidad que nos trae la recién incorporada ley del tabaco. Sucesos que eran más que previsibles que acontecieran y algunos otros que no tardaran en llegar y es que ya se sabe ¡Spain is diferent!.

El debate que produce esta nueva ley en la calle, en los bares, en los centros de trabajo y en nuestras casas, es cuanto menos demagojico, o no. Digo esto porque todos hemos escuchado o dicho en alguna ocasión aquello de “Pues que prohíban su venta y se acabo el problema, pero claro, pierden mucho dinero” que gran frase y cuanta razón tiene. No se puede negar que cuando uno oye de boca de la ministra de sanidad que esta ley es por una razón de salud publica, no deja de pensar en la absoluta prohibición y no como pasa ahora, en la negación al uso de un bien comprado en según que situaciones.

Hay que recordar a la ministra que gracias al tabaco, con un impuesto que supone más del 75 % del coste para el ciudadano, entraron 9.290 millones de euros en las arcas del estado en 2009 y que con la ultima subida del impuesto que graba el tabaco esperan superar los 10.000 millones de euros. Por otro lado nos dicen que las enfermedades que producen el tabaquismo suponen un gasto de 15.800 millones de euros en las arcas de la seguridad social. Esto último, permitanme que lo dude; solo hay que observar las enfermedades que entran dentro del saco de las provocadas por el tabaquismo, porque entre ellas se encuentra el asma.

Pero si realmente es cierto que ese es el gasto que producen los aproximadamente 10 millones de fumadores españoles, me parece más extraño aún que no hallan tenido el arrojo necesario para prohibir la venta de tabaco en nuestro país. Una sencilla operación matemática creo que daría la luz necesaria para, en tiempos de crisis, tomar esta decisión, véase que si ingreso 10.000 y me gasto 15.000, tengo un déficit de 5.000 millones, pero si no ingreso y me ahorro 15.000 millones, la cosa esta clara. Es por este motivo por el que no veo claro los casi 16.000 millones de gasto que aducen al tabaco.

Al fin y al cabo, no hacen falta cuestiones económicas cuando se trata de salud publica, así que aún a costa de parecer repetitivo, me parece lamentable que expongan este argumento para sacar la ley, cuando la propia ley no hace nada para solucionar el problema.

Otro aspecto que no llego a entender es que un bar, discoteca, pub o similares no puedan ser declarados por sus dueños como zona hábil para fumadores, puesto que siendo estos negocios privados no veo porque sus propietarios no pueden elegir la forma de llevarlos, sobre todo teniendo en cuenta que no se obliga a nadie a pasar dentro de un bar de fumadores, no son lugares públicos. Por contra se insta a los dueños de estos negocios a obrar como policías para mantener a raya a los fumadores, pero viendo las fotos de la ceja del dueño de la bolera de Caceres, más les vale tener seguridad privada a partir de ahora en nomina, eso o hacerse cargo de la posible multa que les puede caer si a un amable ciudadano le da por denunciar que en su negocio se sigue fumando.

Y es que nos hemos vuelto locos, por un lado el alcalde de Valladolid, León de la Riva, compara las palabras de Leire Pajín dando a entender la necesidad de la complicidad de los españoles a la hora de denunciar a otros por fumar, con las denuncias sobre judíos que se producían durante el nacismo. Y por otro la propia Leire dando, a mi juicio, el móvil que muchos anhelaban para poder denunciar a diestro y siniestro. Al final tendremos que darle la razón a León de la Riva, espero que no haga falta ver muchas cejas rotas para entender que hacer uso de esa teórica justicia solo nos puede llevar por malos caminos y es que ya se sabe ¡España es diferente!.