sábado, 27 de noviembre de 2010

Más razón que un santo

Para quien no conozca a Emilio Calatayud, es el juez de menores de Granada, una persona que a mi entender, aplica la ley de manera racional y sensata, y sobre todo habla con claridad, sin tapujos y llamando a cada cosa por su nombre.

Puede que muchas de sus palabras suenen fuerte o como he leído en algún sitio “este hombre hace apología del maltrato infantil”, nada más lejos de la realidad, justifica el cachete a tiempo entre otras muchas acciones que un padre o madre debe de aplicar para darle una buena educación a sus hijos.

Es evidente que los derroteros que ha tomado nuestra juventud no son para nada los más apropiados ni por supuesto los que nos convienen a la sociedad, no es para nada normal las imágenes de agresiones a profesores que vemos diariamente en los telediarios, los videos de palizas que se propinan los unos a los otros, la falta de interés por aprender y por trabajar.

Como puede ser que muchos de ellos estén orgullosos de pertenecer a lo que se denomina “NINIS”, como puede ser que un padre quiera pegar a un profesor porque ha castigado a su hijo, como puede ser que un juez tenga que poner una orden de alejamiento a un niño de 15 años por agresiones, como puede ser que ante todo este panorama la sociedad no mueva ni un solo dedo, incluso hay muchos padres que justifican las acciones de sus hijos aún por encima de lo que les dicta la razón.

Os dejo un par de videos, que aunque son antiguos, merecen la pena ser vistos y sobre todo escuchados, si queréis ver más entrevistas solo tenéis que buscar en youtube, espero que os gusten.






Por último os pongo aquí una transcripción del DECALOGO PARA CREAR A UN DELINCUENTE, incluido en el libro "Reflexiones de un juez de menores" escrito por Emilio Calatayud.

1. Dadle todo cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.

3. No le déis ninguna formación espiritual: ¡ ya la escogerá él cuando sea mayor!

4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado; primero creerá que le tienen manía y más tarde se convencerá de que la culpa es de la sociedad.

5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.

6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.

7. Padre y madre discutid delante de él: así se irá acostumbrando, y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.

8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.

9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,…¡de otro modo podría acabar siendo un frustrado!

10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quiénes la tienen tomada con él.

“Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él”.
Parafraseando a Don Emilio, “La sociedad no es la sociedad. Nosotros somos la sociedad”.