miércoles, 27 de abril de 2011

Poder ejecutivo, legislativo y ...


Una vez más contemplo atónito como el papel de la justicia y la aplicación de la ley en nuestro país se asemeja más a la de un patio de colegio que a la teóricamente bien instaurada sociedad en la que vivimos. Y no es cuestión solo de aplicar leyes, sino que como todos conocemos falta cumplimiento en los casos más graves y por contrario se alargan y agonizan en personas que apenas robaron para poder llevarse a la boca algo de comer.

Y porque digo esto; pues porque una vez más hemos asistido en nuestro país a un nuevo episodio de naufragio legal, hemos sido testigos de como un etarra condenado a 2.700 años de prisión por más de 20 asesinatos cometidos en la década de los ochenta, a sido puesto en libertad tras pasar 24 años en la cárcel.

Por favor, si hay algún abogado o juez que lea esto que tenga a bien explicarme a mi y a todos los que pasan por mi blog, como puede ser que una persona condenada de por vida a estar dentro de una cárcel, puede salir tras haber cumplido tan solo el 0,88% de su condena. Por que yo no me hago a la idea ni comprendo los resquicios legales o la falta de entendimiento entre diferentes departamentos o estamentos judiciales que propician que cosas como estas sucedan en España.

Sin embargo, también hemos podido leer o ver en televisión casos como el de Francisco Montes, el preso más antiguo de España, que lleva entre rejas desde 1976 cuando deserto del ejercito y desde entonces ha ido encadenando condenas por 24 delitos menores y 5 fugas. Esto es realmente lo que a mi me enerva, ser consciente de la doble moral de las leyes, ver como se aplican diferentes varas de medir y como finalmente los verdaderos presos quedan libres mientras otros, aumentan su condena por quedarse en casa después del velatorio de su madre.

Y este ejemplo es tan solo una aguja en el pajar del poder judicial, aunque parezca mentira ya estamos acostumbrados a casos similares o de otra índole que a fin de cuentas nos dejan patidifusos.

Algunos tienen la mala suerte de tener que echar mano de la ley y comprueban en sus carnes la lentitud de los procesos, con años de esperas, superando incluso la década para intentar resolver por vía judicial procesos que en otras etnias, digamos menos democráticas, se resuelven en el día vía la ley del Talión.

No quiero ni mucho menos volver a este sistema, lo que pretendo es reflejar el mal estar del sistema judicial, cosa por todos sabida y por algunos interesados ignorada. Necesitamos dotar a nuestros jueces de mejores medios humanos y técnicos para conseguir mayor fluidez a la hora de resolver los procesos; necesitamos mejorar muchísimo la intercomunicación de todas nuestras comunidades en el plano legal, para evitar que gente que para nada lo merece se encuentre en la calle por no haber actuado a tiempo y contrariamente que gente que mereciéndolo pueda disfrutar de la libertad que previamente han pagado.

Saludos sensatos.