martes, 19 de abril de 2011

Telefónica ¿dígame?


La semana pasada salto a la luz el anuncio de Telefónica de recortar su plantilla en España en un 20% y eso a pesar de haber obtenido un beneficio neto récord de 10.167 millones de euros, lo que significa un 30,8% más que en el año 2009. Además espera incrementar esa cifra en un 2% para este año y promete un incremento en sus dividendos en los próximos tres años, llegando a alcanzar 1,75 € por acción. Como contra la división española “tan solo” obtuvo 6.511 millones de euros, arrojando un 14% menos de beneficios que en 2009.


Señoras y señores, este es nuestro país y así son nuestras empresas, o lo que queda de las empresas que un día nos pertenecieron. Esto es lo que sucede cuando se privatizan empresas nacionales para engordar las cuentas del estado durante uno o dos años, a cambio de vender el futuro de los trabajadores de la misma y a fin de cuentas, de subastar al mejor postor las empresas que pertenecen a todos los españoles.

No solo resulta ilógico que una empresa decida desprenderse de 5.600 trabajadores de los 28.000 empleados que tiene en su actualidad aún cuando ha conseguido el superávit anual más alto jamas obtenido por una empresa en nuestro país; sino que además la forma de hacerlo sera mediante un ERE, lo que significa que todos los contribuyentes vamos a pagar parte de las indemnizaciones que van a tener que pagar a todos los futuros parados.

Esto último es lo que raya la incoherencia más absoluta y lo peor de todo es que no sería la primera vez que Telefónica se surte de las arcas públicas para satisfacer sus necesidades, ya paso en 2008 con un ERE que afecto a 700 trabajadores.

Pero en fin, supongo que no pasara nada a pesar de la hipocresía mostrada por César Alierta, presidente de la compañía, tras reunirse hace tres semanas junto a otros grandes empresarios con Zapatero, para tratar de encontrar posibles salidas a la crisis y formas de crear empleo. Pues al parecer no le quedo muy claro como generar empleo, más bien todo lo contrario.

Y lo malo es que al parecer se trata de una especie de virus empresarial, que afecta a todas aquellas grandes empresas que no admiten ni un solo céntimo de disminución sobre su rendimiento de años pasados; no se que pasaría si en vez de recoger ganancias hubieran obtenido perdidas en alguno de los últimos ejercicios, realmente da miedo pensar de lo que son capaces nuestros jefes con tal de amasar hasta la última peseta.

Ahora queda en nuestras manos seguir engrosando la lista de usuarios en sus redes o por el contrario pasar a formar parte de todos los que hace tiempo nos dimos cuenta del engaño y robo continuo al que nos somete Telefónica.

Se que muchos pensareis y yo también lo hago, que si todos nos damos de baja estaríamos dando razones para aumentar aún más la lista de despidos, si bien puede ser cierto, es la única medida que nosotros podemos tomar para darle donde más les duele, en los beneficios, y porque como se ha visto no es solo cuestión de la cantidad de fruto que recojan.

A fin de cuentas siempre podemos volver a crear una nueva empresa para poder privatizarla después, porque como dice el refrán, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma sanidad; perdón, con la misma piedra.

Saludos sensatos.