jueves, 3 de febrero de 2011

Jubilación a los 67

"El otro día me dio un infarto. Llamé a la ambulancia, pero cuando llegaron los camilleros no podían bajarme por la escalera: tenían 65 y 66 años, reuma y solo a simple vista, unas cuantas cosas más. Cuando consiguieron meterme en la ambulancia, el conductor de 67 años (le faltaban uno días para jubilarse, me dijo) no veía mucho y acabamos chocando con un autobús. Unos obreros que trabajaban en una obra cercana intentaron ayudarnos, pero tenían 66 años y la espalda fatal, así que pudieron hacer poco.

Una vez en el hospital, la enfermera se equivocó con mi expediente: la mujer tenía 66 años y ya solo pensaba en la ricura de sus nietos y en no poder dedicarles más tiempo. Me operaron de urgencia y al médico, otro casi septuagenario, se le cayó la dentadura dentro de mi pecho abierto. Afortunadamente ya estoy bien. Tengo 35 años y podría realizar cualquier trabajo si no fuese porque estoy en el paro y en el INEM me dicen que no hay nada para mí."

Texto de A.R. Sacado del diario 20minutos del Miércoles 2 de Febrero de 2011

Si mis padres, hubieran leído esta historia en su juventud sabrían a ciencia cierta que se trataba de ficción, pero como suele pasar, la realidad supero la ficción, y tan solo tendremos que esperar al año 2027 para que todos tengamos como edad de jubilación los 67 años. Espero que para entonces la tasa de paro al llegar a esas edades haya descendido, porque sino me temo mucho que mis últimos años de actividad laboral se verán abocados a estar en el banquillo del INEM, a la espera de un trabajo que nunca llegara por lo que mi cuantía a cobrar por jubilación se vera mermada considerablemente, aún así no pierdo la ilusión y trabajare duro todos los años que me quedan para pagar mi abultada hipoteca que aún así terminare de pagar después de jubilarme.

Mis padres posiblemente, mejor dicho con total seguridad, se habrían echado a la calle a protestar, a recibir palos de la policía si fuera necesario, en post de un futuro mejor, donde nuestras pensiones no se vieran recortadas ni la de sus hijos, esos hijos que ahora se quedan cómodamente en el sofá, esperando que salga Belén Estaban en la tele para aplaudir sus sandeces televisivas, todo mientras venden su futuro y el de sus hijos al peor postor.

Una vez más, la dejadez actual sirve de autopista para que propuestas de este tipo salgan adelante, todo mientras los bancos y empresas privadas reciben dinero publico para solventar su situación, dinero que sale de nuestros impuestos y que con total seguridad cubrirían las pensiones venideras sin ningún problema, pero siempre es mejor que sigamos pagando nosotros los errores de terceros, aquellos que te exprimen cual limón en lo laboral y lo económico, a sabiendas que nuestras preocupaciones solo pasan por el circense mundo del corazón y el fútbol, y es que ya se sabe al pueblo dale pan y circo.