jueves, 10 de febrero de 2011

Jodida realidad

Suele pasar que por circunstancias de la vida las cosas no te llegan como uno desearía, pero ahora podríamos decir que no son las circunstancias sino más bien las imposiciones económicas las que no te convencen lo más mínimo, pero por contra y paradojicamente, si quieres seguir avanzando, tienes que seguir tragando toda la mierda que te echen encima para que “el sistema” no se venga abajo, todo eso mientras tu lumbago empieza a resentirse por toda la carga adicional que llevas.


Por qué digo esto; pues es más bien como una especie de válvula de desahogo de una situación que entiendo, viven millones de españoles, aquellos que supuestamente éramos el futuro hace 15 años y que de golpe y porrazo nos hemos convertido en “la generación perdida” según algunos entendidos economistas. Todo mientras recorres la primavera de tu vida, cuando mayor número de decisiones debes de tomar, todas de tal importancia que marcaran el resto de tu vida, por mucho que esta esté perdida.

Y es que al rondar la treintena, o estando ya caminando sobre ella, te encaminas en la compra de una vivienda, la cual, aún siendo protegida te sale por la nada desdeñable cantidad de 175.000 €, a mi entender una gran incongruencia, pero aún lo es más que las hipotecas convenidas, aquellas que el estado se encarga de regular, se encuentren con condiciones económicas dignas de una película del oeste. Porque si el echo de tener por ley euribor más 1,25% ya es un atraco, aún lo es más cuando el banco, en este caso CAJA MADRID, te quiere cobrar un seguro de vida por valor de 5000 € por adelantado; no debería rendirme pleitesía dicha caja, ya que con mi dinero y con el del resto de españoles sale adelante con inyecciones que le otorga el estado.

No acaban aquí los problemas a los que nos tenemos que hacer cargo, puesto que si por casualidad decidieras tener descendencia, esa que en teoría asegura entre otras cosas el sostenimiento económico de un país, la viabilidad de las pensiones y otro sin fin de necesidades, te encuentras con que aquella afamada ayuda de 2.500 €, esa que se anuncio a bombo y platillo, de la que el señor presidente estaba tan orgulloso, ha desaparecido, y el mes de paternidad que querían sacar adelante, también cayo en el olvido.

Por lo tanto te encuentras, con tu hijo y sin ninguna ayuda económica, es más, si por el mero echo de tener que trabajar, ya ves tu que tontería pudiendo estar en el paro para hacer más bulto, tienes que coger una guardería para tu hijo, preparate para soltar entorno a 400 € en la pública, de la privada ni hablamos, eso que apenas cubre tu horario de trabajo y tendrás que hacer malabares para que te de tiempo a llevar y recoger de la guardería a tu hijo, contando con el correspondiente recorte de sueldo, puesto que te veras obligado a pedir reducción de jornada, para que a tu hijo no le dejen en la calle como si de un saco de patatas se tratara.

Mientras todo esto sucede, en tu empresa decidirán no subirte el sueldo el IPC, pero no podrás quejarte porque al menos mantienes tu puesto de trabajo, debemos recordar no obstante que desde Europa nos aconsejan trabajar más y cobrar menos. Y ante todo este panorama y otras muchas cosas más que seguro se me pasan o que ahora mismo con el cabreo no llego a recordar, ves como la gente pasa, no hace nada, nos dirigen al matadero y no tenemos cojones a dar cornadas.

Tan solo se nos ocurre, a modo de “super movimiento social” y como excepción, pensar en votar a la oposición; sí, es evidente que con su varita mágica todo estará mejor, lo arreglaran todo de un plumazo. Si eres de los que piensa así siento decirte que eres un tanto iluso, quizá no más que yo cuando pienso en cambiar el mundo, pero al menos soy realista y veo como ninguno de los dos partidos mayoritarios nos sirven para un verdadero cambio, puede que ni un tercero nos valga, pero desde luego no quiero que me dirija el país ni un mentiroso ni un hipócrita demagogo.